“El que busca encuentra...” Mateo 7:7

Alcachofas

Posteado: January 6th, 2010 | Por: Claudio | Archivado en: Personales, Relaciones | Etiquetas: , , , | 9 Comentarios »

Alcachofas

Hace unos meses, Mariana me contó que Roberto, el mejor amigo de Luís, estaba invitando a cenar a Adriana. Ella le insistió en que saliera y se divirtiera porque desde que Manuel terminó su relación de tres años, Adriana no ha podido estabilizarse emocionalmente y todavía tiene problemas de autoestima.

—Dale tiempo, es cosa de unos meses y se recuperará. También es importante que ella vuelva a hacer lo que le gusta; que se sienta bien, libre e independiente.— Le dije. Sin embargo, Mariana al contrario, cree que como Roberto tiene un muy buen cuerpo y es adicto al ejercicio, para Adriana es una buena oportunidad para conocer a alguien diferente a Manuel y que además se ve sexualmente más atractivo. Le reiteré que en mi opinión todas sus razones eran atendibles, pero que si Adriana tenía sus tiempos para rearmarse, respetara sus ritmos.

—No te metas, yo sé lo que hago y lo que realmente le conviene a Adriana. Si se puso implantes en el busto era para usarlos.— Mariana, alterada, me dijo. Dada su interpretación, sólo sonreí y cambié el tema.

Semanas después, comiendo con Adriana me contó lo que fue su primera cita con Roberto. Estaba entre avergonzada, divertida y decepcionada.

—Cuando llegó por mí, me preguntó que a qué lugar quería ir, pero lo dejé a su elección. Propuso tres restaurantes de franquicia y dos bares —del falso estilo irlandés tan de moda en la clase media de la ciudad.— Me quedé callada. En ese momento me llamó una prima para pedirme consejos respecto de dónde cenar en viernes por la noche. Le pregunté qué estilo de cena prefería y con quién pensaba ir para poder recomendarle varias alternativas según estilo de comida, ambiente y precios en distintos lugares de la ciudad. Cuando Roberto me escuchó, mejor me pidió que yo eligiera el lugar—Terminó con una pequeña risa.

Frente a las pobres alternativas antes propuestas por él, Adriana tuvo que tomar la iniciativa. Terminaron cenando en uno de los corredores gastronómicos más elegante de la ciudad. El lugar que ella eligió es un restaurante chiquito pero con un muy buen chef y un excelente servicio. Cuando me contaba de su cita, comentamos lo buenas que eran las berenjenas de ese lugar y el inigualable sabor y simpleza de unos fondos de alcachofas preparados con queso parmesano.

—Apostaba que tú conocías el lugar y también los fondos de alcachofa que preparan— me dijo. Le respondí que era algo normal dada la cercanía de mi antiguo departamento y la amistad que tenía con los chefs y dueños de los restaurantes de la zona, por lo que irónicamente le dije que eso no era mérito mío. Adriana se rió, para ella justamente las alcachofas eran parte central de la historia. Me puse a reír diciéndole que no entendía que tenían algo afrodisíaco, ella se rió más que yo y me respondió que su efecto fue justamente el contrario.

Roberto al cederle a ella el que no sólo eligiera el lugar, sino también el vino y lo que cenarían, más que un cumplido pareció algo extraño o una dependencia poco agradable para ser un tipo de más de 30 años. Al pedir el primer plato, Adriana encargo los ya comentados fondos de alcachofa.

—¿Qué son las alcachofas?— Roberto algo incómodo le preguntó. Frente a esa pregunta Adriana quedó sin palabras. Él monopolizó la conversación hablando de autos, fútbol y sus salidas con amigos.

Unos días después, Mariana me contó la misma historia de Adriana, ante lo cual le dije que ya conocía la cita con “Alcachofa”. La reacción de Mariana fue contradictoria, como siempre, se rió a carcajadas.

—Tú y tus típicos apodos, seguro Roberto ya quedará como Alcachofa en todas las conversaciones.— Pero a la vez, me reclamó porqué yo sabía de esa historia, cuando Adriana era su amiga y no mi amiga.

—Yo no me niego a una invitación— le respondí. —Además, teníamos unos temas pendientes que conversar y no me pareció nada de malo cenar con ella, más aún que tú sabes mi estilo de vida y opciones actuales.

Mariana no quedó satisfecha con mi respuesta. —Seguro no te contó que después de la cena tuvieron sexo.— Me dijo alterada. Le comenté que efectivamente no lo sabía pero que me parecía impropio que me contara eso ya que si Adriana no exponía de manera pública su vida sexual no me la tenía que contar su “amiga”.

Mariana se indignó y me dijo que ella la iba a empujar para que saliera con Alcachofa y que de esa manera mis típicas frases “lo guapa no es mérito tuyo…” no tendrían efectos. Me puse a reír.

—¿Por qué reaccionas así?— le pregunté.

—Tú siempre conversando con mis amigas cuando yo casi te tengo que obligar para salir a algún lado conmigo.— molesta me respondió. Más risa me dio lo que me dijo. Era muy graciosa su reacción ya que sabía mis opciones actuales de vida y esos celos posesivos lo único que provocarían es que perdiera a otra amiga más y que me culpara de eso.

—Estoy seguro que Adriana se molestaría si yo me enterara de su vida sexual.— agregué —Además, tengo muy clara la razón por la que la empujas a una relación con Alcachofa.

—Ni se te ocurra contarle a Adriana de nuestra conversación. Si lo haces le inventaré cosas de ti para que vuelva a pensar que eres una mala persona. Ya lo he hecho antes y te consta que soy buena para eso.— me advirtió enojada.


9 Comments on “Alcachofas”

  1. 1 Camila said at 5:48 pm on January 6th, 2010:

    Esta historia me parece chistosa por una sola razón: la competencia por la atención de un hombre. Típica patología femenina.
    Mariana está obsesionada con conseguirle un pretendiente a su amiga, y en conseguir la atención de quien cuenta la historia.
    Es tan obvio que para ganar la atención de un hombre lo que menos debes hacer es entrar en peleas con y por otra “rival”.
    Vamos mujeres, seguridad, vean sus posibilidades no las de sus rivales.

  2. 2 Claudio said at 8:51 pm on January 6th, 2010:

    No sé si esa sea solamente el fondo de este cuento o relato, no noticia o descripción de algo real, más bien muchas veces he podido observar que los supuestos “rivales” no son más que un campo de batalla más de la alguna competencia, como lo son los zapatos o los vestidos…

  3. 3 Andrea said at 9:15 pm on January 6th, 2010:

    jajajaja… no creo que sea competencia o inseguridades, puede que sea falta de sinceridad en la amistad.

  4. 4 Virginia said at 1:49 am on January 7th, 2010:

    lo que tu estás insinuando es que esta “supuesta rivalidad” por la atención de quien narra la historia es el pretexto para sacar otras cosas del pasado? wow!, eres todo un psicoanalista, a qué te dicas? me parece que lo que dices es equivocado, más bien creo que hay algunos hombres que se empeñan en poner en la mente de mujeres más débiles psicologicamente pensamientos contaminantes.

    buena historia, muy divertida, sigue escribiendo sobre Mariana y Adriana.

  5. 5 Mariana said at 3:56 am on January 7th, 2010:

    deberias de contar la historia del perfume, esa tambien es chistosa, viéndola en perspectiva

  6. 6 Camila said at 5:32 am on January 7th, 2010:

    Yo no estoy insinuando que sea un pretexto para sacar otras cosas del pasado, eso ni siquiera lo sé ni por lo que está escrito.

    Lo que digo es que Mariana está interesada en quien escribe la historia, ¿o más bien obsesionada? Y no quiere que este se interese en su amiga y por eso quiere que Adriana se enrede con Roberto. Es sólo una posibilidad. Lo que tu dices es otra perspectiva, equivocada o no, eso no lo sé.

  7. 7 Virginia said at 6:04 am on January 7th, 2010:

    ay, Camila, no te lo decía a ti, era por el comentario que escribió Claudio como respuesta a lo que tu posteaste, por eso la respuesta está escrita hacia una tercera persona del masculino.

    jajajaja, lo que yo interpreto es que, en caso de que Mariana estuviera obsesionada con alguien, no sería con Claudio, él es sólo la voz del protagonista de la historia, jajajaja. qué te hizo pensar que es una obsesión?, tal vez es sólo perseverancia. jajaja, cada quien su locura, al final, todos estamos locos, lo único que nos diferencia son los niveles culturales de locura.

  8. 8 Claudio said at 3:44 pm on January 7th, 2010:

    Lo que escribo son historias inventadas o contadas, no tengo el honor de ser protagonista de ellas…

  9. 9 Amy said at 3:17 pm on April 23rd, 2010:

    No sé si esa sea solamente el fondo de este cuento o relato, no noticia o descripción de algo real, más bien muchas veces he podido observar que los supuestos “rivales” no son más que un campo de batalla más de la alguna competencia, como lo son los zapatos o los vestidos…


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