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	<title>Claudio Roman - Conversa &#187; Ficciones</title>
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	<description>Aprendiz de iconoclasta, heterodoxo, ejecutor de las ideas de otros, trabajo en comunicaciones, adicto a los sonidos sincopados y las narrativas</description>
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		<title>Escribir…</title>
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		<pubDate>Tue, 05 Jul 2011 16:48:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Claudio</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Ficciones]]></category>
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		<description><![CDATA[“…te dije que nunca escribí con rencor hacia ti, que nunca quise hacerte daño, y que los personajes de mis primeras novelas que alguna gente en Lima dijo que estaban inspirados en ti, dos chicas lindas, un poco ingenuas, mimadas por la vida, no eran en realidad tú misma, mi amiga Melanie, y ni siquiera [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">“…te dije que nunca escribí con rencor hacia ti, que nunca quise hacerte daño, y que los personajes de mis primeras novelas que alguna gente en Lima dijo que estaban inspirados en ti, dos chicas lindas, un poco ingenuas, mimadas por la vida, no eran en realidad tú misma, mi amiga Melanie, y ni siquiera se te parecían demasiado, aunque tal vez sí las había imaginado pensando en ti, extraña manera de seguir recordándote y queriéndote, pero casi todo lo que esas mujeres hacían en mis novelas era inventado por mí, pura ficción, y no un recuento o testimonio de lo que tú y yo habíamos vivido. <span id="more-163"></span></p>
<p><a href="http://www.claudioroman.com/wp-content/uploads/2011/07/Escribir.png"><img src="http://www.claudioroman.com/wp-content/uploads/2011/07/Escribir.png" alt="" title="Escribir" width="" height="" class="G6"  /></a></p>
<p align="justify">Sé que no te convencí. Parecía una contradicción: escribí pensando en ti pero en esos personajes no estás tú, y lo que ellas viven en mis libros no es lo que vivimos juntos tú y yo. Pero es la verdad: no pude evitar la urgencia de escribir sobre las turbulencias de mi pasado, tampoco pude evitar que tu recuerdo azuzara mis fantasías, sin embargo es cierto que mucho de lo que escribí pensando en ti fueron puras fantasías y que nunca quise hacerte daño ni cobrarme una revancha. ¿Por qué, Melanie, si siempre fuiste tan buena conmigo?”</p>
<p>Los amigos que perdí,<strong> Jaime Bayly</strong></p>
<p>* Para mis ex-amigas&#8230;</p>
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		<title>Mi juguete nuevo</title>
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		<pubDate>Thu, 16 Jun 2011 17:03:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Claudio</dc:creator>
				<category><![CDATA[Conversaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Featured]]></category>
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		<description><![CDATA[&#8220;Dickie cuando te pone atención, te hace sentir como que el sol sólo te alumbrará a ti, te hace pensar que eres alguien excepcional, lo cual es fabuloso. Cuando tienes su atención, te sientes como si fueras la única persona en el mundo. Pero luego cambia, es frío y distante, pareciera que no le interesaras [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="justify"><em>&#8220;Dickie  cuando te pone atención, te hace sentir como que el sol sólo te alumbrará a ti, te hace pensar que eres alguien excepcional, lo cual es fabuloso. Cuando tienes su atención, te sientes como si fueras la única persona en el mundo. Pero luego cambia, es frío y distante, pareciera que no le interesaras y le aburrieras. Eso no es por ti, así es por su manera de ser. Siempre se encandila con las personas nuevas que conoce, lo que le dura hasta que aparece otra persona nueva. Entonces pareciera que se aleja, que ya no le interesas o que tú ya no puedes sorprenderlo con nada nuevo.  Actúa así con todo mundo&#8230;</em>&#8221; Marge Sherwood, <a title="Mr Riplay" href="http://en.wikipedia.org/wiki/The_Talented_Mr._Ripley_(film)" target="_blank">The Talented Mr. Ripley</a></p>
<p><span id="more-146"></span><br />
<a href="http://www.claudioroman.com/wp-content/uploads/2011/06/Mi-juguete-nuevo.jpg"><img src="http://www.claudioroman.com/wp-content/uploads/2011/06/Mi-juguete-nuevo.jpg" alt="" title="Mi juguete nuevo" width="" height="" class="G6" /></a></p>
<p align="justify">&#8220;Diana, no sabes como me siento, Gabriel ha cambiado conmigo, recuerda hasta hace unas semanas pasábamos todo el día juntos, él llegaba de trabajar y yo le esperaba en su casa o llegaba a los pocos minutos. Él me escuchaba, yo sentía que le inspiraba, que le hacía reír, aprendí de jazz con él, aunque después era yo quien le enseñaba a él, lo que no le molestaba, al contrario, veía como disfrutaba que yo fuera una persona pensante. Tantas historias que le conté, que él me impulsaba a recordar y recrear, cuando la verdad nunca había conversado con nadie de eso, no sólo porque era algo difícil para mi, sino porque siempre temí ser juzgada o rechazada por eso. En cambio, con Gabriel mientras más conocía de mí y le contaba las cosas más duras, él más me mostraba su cariño y apoyo.&#8221;</p>
<p align="justify">&#8220;Por eso estoy desconcertada, ya no me busca, lo voy a buscar y siempre está nadando o en bicicleta, cuando vuelve, sólo me habla de cuantas calorías quemó, el porcentaje de grasa que tiene y va a lograr en las dos próximas semanas, los libros que está leyendo y los nuevos proyectos que lo tienen ocupado. Ya no me pregunta como estoy, no escucha lo que siento y los miedos que ahora enfrento, es como que yo no existiera o sólo aparezco para hablarme de Elena. Que Elena hace esto o lo otro, que Elena siente esto o lo otro, que los tremendo desafíos que ha enfrentado, lo guapa y sensual que es pero por sobretodo lo sensible e inteligente que es ella y para acabar todo lo que le inspira y motiva. Ahora es como que yo no existo.&#8221;</p>
<p align="justify">&#8220;Arelí, ya conoces a Gabriel hace más de dos años, sabes como es él. Siempre tiene un juguete nuevo con el cual se deslumbra, hace dos años fue Simón, en ese tiempo todo era Simón, Simón. Después le dio con Daniela, recuerda, todo era Daniela, en tres meses más le tocó a Marcela, recuerda que ahí le volvió la locura por su peso y por tener un cuerpo perfecto. ¿Qué te extraña que ahora sea Elena? Así es Gabriel. Ahora lo que si te digo, es que más allá de sus juguetes nuevos de temporada, cuando alguien le toca el corazón o él ve que la persona vale más allá de su apariencia, esa persona es su amigo para el resto de la vida y siempre va estar contigo, sobretodo en los momentos difíciles cuando todos los supuestos “amigos” se alejan, ahí nunca te fallará Gabriel. Así que relájate, aunque ahora su deslumbramiento actual sea Elena, tú siempre estarás en su vida, así como yo ya estoy cerca y él está cerca de mí hace cinco años.</em><em>&#8220;</p>
<p><em>* Publicada en mi primer blog</em></p>
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		<title>Mi perrita Romy</title>
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		<pubDate>Sun, 29 May 2011 02:49:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Claudio</dc:creator>
				<category><![CDATA[Conversaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Ficciones]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando tenía cinco años una tía que vivía fuera de Santiago, nos envió una perrita para que tuviéramos una mascota, nuestros padres aprovecharon la oportunidad para que aprendiéramos a cuidar de alguien y a la vez empezáramos a desarrollar nuestra responsabilidad. Ella se portaba como que le sorprendiera todo y saltaba de un lado a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.claudioroman.com/wp-content/uploads/2011/05/Romy.png"><img src="http://www.claudioroman.com/wp-content/uploads/2011/05/Romy.png" alt="" title="Romy" width="789"  class="alignright size-full wp-image-121" /></a></p>
<p align="justify">Cuando tenía cinco años una tía que vivía fuera de Santiago, nos envió una perrita para que tuviéramos una mascota, nuestros padres aprovecharon la oportunidad para que  aprendiéramos a cuidar de alguien y a la vez empezáramos a desarrollar nuestra responsabilidad. Ella se portaba como que le sorprendiera todo y saltaba de un lado a otro, mostrándonos alegría de cierta  manera, tal cual provinciana recién llegada a la ciudad. Como soy el menor de tres hombres, pronto al desaparecer la novedad de nuestra mascota, muchas de las responsabilidades pasaron a ser mías, aunque para los tres ella jugaba un rol parecido a una hermana chica.</p>
<p align="justify">Ya con el tiempo, nuestra mascota dejó de ser una recién nacida para convertirse en una ágil, delgada y sofisticada dálmata. Como nuestra casa contaba con un amplio patio, en un ambiente casi campestre con muchos árboles y sin mayor seguridad, existían espacios que permitían la libre entrada y salida de nuestra perrita. Mi padre con un sentido de control que yo no entendía, mandó a clausurar todos los espacios donde pudiese salir nuestra Romy, yo no alcanzaba a percibir el sentido de tanta restricción y el problema que, según mi padre, había que evitar.</p>
<p align="justify">Recuerdo cuando nuestros vecinos uruguayos llegaron con su perro  gordo y tosco los miré con curiosidad por su acento rioplatense, pero no con agrado ya que su mascota me parecía intimidante y además no me gustó que saltara bruscamente sobre mi perrita la primera vez que nos encontramos con ellos. La vecina, una señora hosca y con un claro sentido de autoridad y poder, gritó con un vozarrón que me sorprendió “Suelta a ese animal y entra inmediatamente a la casa”. Escucharle decir “animal” a Romy, me produjo un profundo desprecio por aquella voz de autoridad, no anticipaba que ella podría ser de gran ayuda en meses posteriores, pero que curiosamente nunca apareció nuevamente.</p>
<p align="justify">Nuestra mascota pasó a ser parte permanente de nuestros juegos, mejor dicho de los juegos de mis hermanos donde nos incorporaban como sus juguetes, ahí  comencé a entender la diferencia en reírse conmigo y reírse de mí. Una tarde, mientras jugábamos a una especie de fútbol y mis hermanos apuntaban directamente a mi cuerpo más que a lograr el gol, que por alguna razón que nunca entendía, Romy era parte de la defensa. Nuestro balón salió de nuestro patio  y fue a caer a la casa de nuestros vecinos, como siempre, yo era el encargado de las tareas menos interesantes. Fui a casa de la vecina, quizás por desconocimiento de lo que podría pasar, me acompañó nuestra mascota, no pasaron más de cinco segundos cuando nuevamente el tosco perro estaba no sólo lanzado sobre nuestra mascota, sino que la empujaba rítmicamente, a pesar de los quejidos que ella hacía o lo que yo entendí que eran quejidos. Me quedé pasmado y llorando en silencio, curiosamente la voz autoritaria esta vez no apareció y no prestó mayor atención a la situación. Yo me quedé observando impotente y con mis cortos seis años no atiné a hacer nada más que a sentarme en el suelo con el balón entre mis brazos. No sé cuanto tiempo pasó, sólo recuerdo que mi hermano mayor me llamó y nuestra Romy corrió presurosa escapando antes que yo de la situación.</p>
<p align="justify">Las semanas posteriores algo cambio, nuestra más cota cada vez participaba menos de nuestros  juegos y cada vez que se ausentaba, lo que es un decir, porque lo que ocurría era escapaba diariamente saltando a la casa de la vecina. Cada vez que volvía, mi padre con un sentido de su autoridad y moralidad castigaba a Romy y nos regañaba por no cuidar de ella. Ya en ese tiempo aparecía mi sentido de responsabilidad asociado a la culpabilidad, me tomaba muy seriamente los enojos de mi papá y me esforzaba por cuidar y entretener a nuestra mascota, evitando sus fugas permanentes. A pesar de mis dedicados esfuerzos, las fugas eran más frecuentes, los castigos más bruscos y cada regreso de ella más difícil, ella me miraba con ojos culposos y cada vez se acercaba más a mí, comenzaba a entender el sentido más profundo de sus escapes, lo básico de los procesos reproductivos y también la simpleza del placer.</p>
<p align="justify">Con el correr de los meses, las idas y venidas de Romy fueron cada vez más largas, antes sólo era a la casa del vecino, ahora frecuentemente había perros en cantidades, tipos y razas variables que siempre esperaban al menor escape de nuestra mascota. Ella cambiaba de la delicada y fina perrita de casa a la más vulgar y corriente perra sin casa, lo cual me dolía y costaba comprender, claro mi niñez era más ingenua y simple que la actual. Cada vez ella fue estando más ausente, mi padre ya no le castigaba y ella llegaba en peores condiciones después  de cada fuga. Al poco tiempo desapareció para siempre y sólo mi madre mencionó el cariño que le tenía, yo en especial. Nunca nadie conversó de lo que había pasado con sus escapes y tampoco con su desaparición.</p>
<p><em>* Publicada en mi primer blog</em></p>
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		<title>Un mínimo sentido estético</title>
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		<pubDate>Fri, 27 May 2011 03:44:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Claudio</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Ficciones]]></category>

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		<description><![CDATA[Acababa de aterrizar y encendí mi Blackberry, de modo casi compulsivo y dependiente, para ver mis correos y mensajes de chat. Todavía no terminaba de conectarse cuando comenzaron a llegar correos electrónicos y mensajes de chat de Isabel. Mi primera reacción fue reprocharme por mi estúpida manía de tener compasión con las causas perdidas, aún [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.claudioroman.com/wp-content/uploads/2011/05/Isabali-Fontana.png"><img src="http://www.claudioroman.com/wp-content/uploads/2011/05/Isabali-Fontana.png" alt="" title="Isabali Fontana" width="800" class="alignright size-full wp-image-110" /></a></p>
<p align="justify">Acababa de aterrizar y encendí mi Blackberry, de modo casi compulsivo y dependiente, para ver mis correos y mensajes de chat. Todavía no terminaba de conectarse cuando comenzaron a llegar correos electrónicos y mensajes de chat de Isabel. Mi primera reacción fue reprocharme por mi estúpida manía de tener compasión con las causas perdidas, aún cuando descubro una y otra vez sus manipulaciones, histerias e hipocresías.</p>
<p align="justify">Quizás es parte de mi adicción al melodrama barato, –resultado de años de lecturas de Corín Tellado (maestra que en paz descanse)– que desde muy pequeño cultivé gracias a la revista Vanidades a la que tuve acceso gracias a mi madre.</p>
<p align="justify">Como punto aparte, aprendí a identificar las tendencias de moda, colores, cortes, escotes, espaldas cubiertas y descubiertas, tacones, flats, flecos, alaciados, volúmenes e incluso los patrones y moldes para cortar y coser en casa, basados en las creaciones del diseñador emergente de la temporada. No puedo olvidar mis inicios en el voyeurismo fotográfico a través de la última gala que nos mostraba la revista en Paris, Montecarlo, Milán y las ciudades realmente con estilo, que casi en su totalidad sólo podemos encontrar en el Viejo Mundo. En esa época, las celebridades no solamente tenían fama sino también “clase”, no como ahora cuando a muchas les basta un buen par de escándalos e implantes para tener sus quince minutos de fama, como nos dice Warhol.</p>
<p align="justify">Volviendo al tema de esta conversación –después de estas reflexiones de mi infancia– leí uno tras otro los correos que recibí de Isabel. Cada uno era más delirante que otro y no puedo negar que uno tras otro me produjeron una hilaridad proporcional. Las peticiones, reclamos, amenazas y posteriores disculpas y promesas giraban en torno a si cumplía con mi “obligación” de traerle de “regalo” un traje de baño brasilero, pero no era cualquiera, tenía que ser diminuto como en el más puro estilo de las cariocas.</p>
<p align="justify">Isabel siempre se ha visto así misma como una mujer intelectualmente superior a otras, su tez clara y ojos azules compensan –según ella– su sobrepeso y acné adulto. Yo por el contrario, pienso que es intelectualmente mediocre y no está muy lejos del nivel de las conversaciones que mantienen habitualmente las chicas de cualquier peluquería. </p>
<p align="justify">Ella cree que por leer superficialmente a Cioran y uno que otro autor latinoamericano ya le da un toque diferente. Su sobrepeso y problema dermatológico lo atribuye a una dolencia metabólica, yo por el contrario a una ansiedad existencial que la hace comer a todas horas comidas con grasas saturadas, carbohidratos y chocolates, acompañadas de crecientes cantidades de alcohol y ocasionalmente uno que otro cigarrillo de marihuana, práctica que intuyo es cotidiana por el olor que la antecede permanentemente.</p>
<p align="justify">A pesar de que nadie me podrá acusar de valorar a las personas en función de sus proporciones, porcentaje de grasa corporal y sus estilos estético-culturales, nunca evité darle unos pequeños consejos a Isabel, los que evidentemente su madre y hermana nunca le dieron, para que se arregle con un poco más de esfuerzo y que entienda que su carácter agrio es la causa de su ansiedad y gordura y no al revés, como ella se justifica. Por eso, cuando antes de irme de viaje me escribió para pedirme “su” traje de baño, pensé que no es lo mismo una mujer con sobrepeso en las playas brasileras que en cualquier playa mexicana, no sólo por el asunto de las grandes diferencias corporales que acumulan tejido adiposo sino por la manera de vivir la vida y la herencia cultural, que es abismal. En ningún caso es un comentario misógino, porque no es lo mismo un hombre gay caminando con estilo y a la moda en South Beach que otro en el Paseo de la Reforma, no hay punto de comparación.</p>
<p align="justify">Siempre me pareció un crimen estético el cumplir con el pedido de Isabel. En ningún caso le traería una tanga brasilera. A fin de cuentas, alguien tiene que poner algo de pudor y sentido estético en este mundo. En virtud de lo anterior, recurrí a la compra estándar en estos casos, corriendo antes de abordar mi vuelo de regreso le compré el último lanzamiento de CH 212 (<em>«Are you on the list?»</em>), no sin un dejo de ironía, lo confieso.</p>
<p align="justify">Días después, envié a mi chofer a entregar el perfume junto con un tulipán y una nota que decía: <em>«Te aprecio, nunca cambies»</em>. A los pocos minutos recibí una llamada desde un número privado, como esperaba era Isabel. Alterada como de costumbre, me agradecía de manera neurótica y reclamando porqué no le había traído “su” traje de baño al cual ella tenía derecho. Isabel vive su vida reclamando sus supuestos derechos. Mi respuesta fue el silencio, había aprendido a leer su carácter y sabía perfectamente el ciclo que continuaba después de unas horas de acoso telefónico.</p>
<p align="justify">En ese tiempo, ya tenía una amistad cercana, lúdica y cierta complicidad con Paola, una de las mejores ex amigas de Isabel, “amistad” que da para otras historias. Estuvimos comunicados durante todo el viaje, diariamente ironizábamos en torno al tamaño de la copa que requeriría después de su sorpresivo viaje a Miami. Así como Isabel no tenía el cuerpo para usar dignamente un traje de baño brasilero Paola podía darse el lujo de usar esta prenda, más aún con sus nuevos atributos. Usé este pretexto y me distraje un poco, ya que mi viaje no fue de “placer” sino de negocios, y un día antes de volver evalué más de quince modelos de traje de baño que la espectacular y amable vendedora modeló para mi en la tienda más de moda de Sao Paulo. Debo reconocer que muchas veces he pensado que mis limitados conocimientos de moda y diseño han sido una condena, pues hay tantos y tantas que se ponen lo primero que encuentran sin siquiera pararse un segundo frente al espejo.</p>
<p align="justify">El traje de baño que elegí, luego de las horas que me dedicó la chica aún después de haber cerrado la tienda, quedó como dibujado en el contorneado y rediseñado cuerpo de Paola. Podía destacar sus antiguos y nuevos atributos, sin ninguna vulgaridad. Y no por ser pequeño fue barato, porque en estas cosas la moda en algo se parece a la nanotecnología, mientras más pequeño más caro. Cuando se lo envié le puse una nota que decía: <em>«Te odio, te verás perfecta»</em>. En unos minutos recibí una foto de Paola probándose mi regalo en su oficina. Nunca supe quien tomo la foto. Reconozco que se veía perfecta aún en ese ambiente de negocios, ahora claro leo con frecuencia Esquire y GQ así que el contexto no parecía en nada inadecuado. La foto venía etiquetada con la frase: <em>«Morboso, eres adorable»</em>. Respondí el mensaje con un <em>«Lo sabía, vanidosa»</em>.</p>
<p>Días después, el perfume y traje de baño tuvieron una intersección inesperada…</p>
<p><em>* Publicada en la última fase de mi blog</em></p>
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		<title>Encontrando emociones</title>
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		<pubDate>Thu, 26 May 2011 22:20:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Claudio</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Ficciones]]></category>

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		<description><![CDATA[“What is the quality you most like in a woman? Beauty, mystery, wit, and the inner superiority to be above political correctness” Norman Mailer En mis insomnitas exploraciones literarias y filosóficas, a algunas escasas horas del día juego a ser profundo y sofisticado intelectualmente, me encontré leyendo a los personajes que se someten al Proust [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.claudioroman.com/wp-content/uploads/2011/05/Norman-Mailer.jpg"><img src="http://www.claudioroman.com/wp-content/uploads/2011/05/Norman-Mailer.jpg" alt="" title="Norman Mailer" width="800"  class="alignright size-full wp-image-78" /></a></p>
<p align="justify">“<em><strong>What is the quality you most like in a woman?</strong><strong> Beauty, mystery, wit, and the inner superiority to be above political correctness</strong></em>”  <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Norman_Mailer" title="Mailer" target="_blank">Norman Mailer</a><o:p></o:p></span></p>
<p align="justify">En mis insomnitas exploraciones literarias y filosóficas, a algunas escasas horas del día juego a ser profundo y sofisticado intelectualmente, me encontré leyendo a los personajes que se someten al <a href="http://www.thelibraryshop.org/proustquestion.html" title="El Cuestionario" target="_blank">Proust Questionnaire</a> en las entrevistas de <a href="http://www.vanityfair.com/" title="Vanity Fair" target="_blank">Vanity Fair</a>.</p>
<p align="justify">Entre las que más me gustaron está la del siempre genial Norman Mailer, resueno con él en su estilo interpretarse a si mismo (un personaje que inventa a su propio personaje) y ser capaz de decir frases como “<em>Bueno, ya sabes, cómo lo diría. Tengo una visión tan sofocante de mí mismo que no podría siquiera pensar en plagiar algo</em>” o cuando aparece su personaje mejor logrado (él mismo) y se revela en un artículo para Esquire acerca de <a href="http://www.madonna.com" title="Madonna">Madonna</a> donde escribe: “<em>No hay nada comparable a vivir con un fenómeno cuando el fenómeno eres tú mismo y te la pasas observándote a ti mismo con una reposada inteligencia y descubres que tú puedes ser la persona más interesante que jamás hayas conocido</em>”, hay muchos que nos encontramos a nosotros mismos los seres más entretenidos e interesantes de nuestras vidas, pero pocos se atreven a declararlo.</p>
<p align="justify">Pero bien, las lecturas que hacía era para iniciar una conversación que he traído en la mente (mente es una forma de decir), desde hace unas semanas y que no he podido terminar, de hecho pensaba iniciarla con “<em>Save some face, you know you&#8217;ve only got one Change your ways while you&#8217;re young Boy, one day you&#8217;ll be a man Oh girl, he&#8217;ll help you understand Smile like you mean it Smile like you mean it</em>”, la popular canción de <a href="http://www.thekillersmusic.com/" title="The Killers" target="_blank">The Killers</a>, que de un modo u otro acoplaba a la historia que quería contar. Pero como siempre ocurre, nunca un plan finaliza de la manera planeada, hay derivas de hechos que nos sorprenden y cambian la dirección de lo que hacemos, pensamos, actuamos e incluso generan emociones inesperadas o largamente dormidas.</p>
<p align="justify"><strong>Enfrentando las preguntas</strong></p>
<p align="justify">En esos atascos conversacionales, me encontré leyendo <a href="http://www.vanityfair.com/culture/features/2007/01/proust_mailer200701" title="Proust Mailer" target="_blank">la entrevista</a> que ya mencionaba y hubo una frase que me inspiró e interpretó perfectamente, frente a una pregunta que me he venido haciendo hace algunos días y semanas: <em>“What is the quality you most like in a woman? Beauty, mystery, wit, and the inner superiority to be above political correctness.”</em>.  Algo más en que me siento interpretado por Mailer. Mi respuesta ha sido en la misma línea. Además de hacérmela a mi mismo la he conversado, como parte de una situación no esperada, acoplando perfectamente en el sentido de las opinones de Mailer.</p>
<p align="justify">A pesar de mi evasiva timidez emocional, ampliaré más la conversación en dos aspectos que son los que estaba buscando originalmente, nuestra identidad en relación a las emociones</a> y lo que nos provocan las personas que identificamos con lo que nos gusta.</p>
<p align="justify">Una de las preocupaciones constantes que enfrentamos para movernos en nuestras relaciones, es el cuidado de nuestra identidad a la hora de revelarnos emocionalmente, más los hombres que las mujeres, aunque el modelo de hombre fuerte e insensible está en retirada, el peso de las tradiciones nos sigue afectando. El sentido común, es pensar que mientras más expresas tus sentimientos al otro más débil te haces. Mucho tiempo compré es idea, pero la experiencia y la poca madurez me han mostrado que justamente ocurre lo contrario, mientras más honesto emocionalmente eres con la otra persona más fuerte te haces, mientras más honesto eres contigo mismo más estable te haces, a pesar de los cambios y los eventos no esperados. Estoy lejos de ser una maestro en el tema, más bien un aprendiz torpe, pero los pasos que he dado me muestran que ocurra lo que ocurra en el futuro es un camino más fácil de recorrer. Es mejor ser sincero emocionalmente que estar expuesto al cuidado casi paranoico de la identidad, lo que casa y es fuente de muchos sufrimientos.</p>
<p><strong>Opciones o decisiones</strong></p>
<p align="justify">Los eventos aparecen cuando menos lo esperamos, lo cual nos deja varias opciones para responder, pero las más frecuentes son la de actuar de manera improvisada, viendo paso a paso como ocurren los hechos, y la de no actuar, paralizarnos por no haber previsto este evento. Esta no es una “decisión” racional, por el contrario la mayoría de las veces nos movemos en una u otra dirección sobre la base de nuestras reacciones emocionales, claro no lo decimos así y articulamos una respuesta fría y despegada a la situación, jugamos a ser fríos y serenos, sabiendo que muchas de las explicaciones que damos posteriormente de nuestra acción son más bien justificaciones del momento pero que ninguna es parte fundamental de lo que hicimos.</p>
<p><strong>Buscando preguntas</strong></p>
<p align="justify">La pregunta a Mailer no es una cuestión que reflexione permanentemente en mi historia, además de mi resignación en el tema, eludí eficientemente situaciones que me hicieran responderla cara a cara, mucho más aún cuando la persona que hacía la pregunta era parte de la respuesta. Enfrentado  a la situación, opté más que por declarar una caracterización “idealizada”, hablar de la caracterización que tenía de la persona que tenía frente a mi, corriendo el riesgo hacer parecer mi opinión y emoción como sólo un halago a la persona.</p>
<p align="justify">Como siempre digo y me digo a mi mismo, las eventualidades de la vida y las situaciones del contexto dejan abierta muchas respuestas posibles, más bien explorar en las emociones es un aprendizaje constante, que se hace recorriendo un camino más que la existencia de un propósito específico a donde llegar. Hoy no tengo respuestas fijas, más bien definí un camino que prefiero seguir.</p>
<p><em>* Publicada en mi primer blog</em></p>
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		<title>Mi vida como ex</title>
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		<pubDate>Wed, 25 May 2011 14:50:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Claudio</dc:creator>
				<category><![CDATA[Conversaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Ficciones]]></category>

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		<description><![CDATA[“Todo lo sólido se desvanece en el aire” Marshall Berman ¡Que gusto verte Gabriel! No me habías visto, pero te reconocí cuando entraste sin mirar a nadie y con la vista perdida en el horizonte. Hola Simón, llegué y me abstraje, a veces me abruma ver tanta gente. ¿Ya te casaste Gabriel, el niño es [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.claudioroman.com/wp-content/uploads/2011/05/vida-como-ex.jpg"><img src="http://www.claudioroman.com/wp-content/uploads/2011/05/vida-como-ex.jpg" alt="" title="vida como ex" width="800"  class="alignright size-full wp-image-57" /></a></p>
<p class="MsoNormal">“<em>Todo lo sólido se desvanece en el aire</em>” <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Marshall_Berman" title="La inspiración" target="_blank">Marshall Berman </a></p>
<p align="justify">¡Que gusto verte Gabriel! No me habías visto, pero te reconocí cuando entraste sin mirar a nadie y con la vista perdida en el horizonte. Hola Simón, llegué y me abstraje, a veces me abruma ver tanta gente. ¿Ya te casaste Gabriel, el niño es tuyo? No Simón, estoy lejos de eso. Seguro lo pensaste por Ariela y su sobrino, a ella le gusta a veces salir y jugar a que ya está estable emocionalmente. Tú sabes, siempre actúo y juego el papel que la gente espera que juegue, yo me acoplo a eso. Gabriel, lo dices en tu estilo irónico y sarcástico, imagino -por lo que veo- que ella es como Silvia, igual de guapa e histérica, la verdad sigues un patrón en eso. No sé si lo siga Simón, más bien creo que el patrón me persigue a mí.<span id="more-32"></span></p>
<p align="justify">¿Grabriel estás con ella ahora? No, ya no Simón, ella es mi ex. Eres curioso Gabriel, tienes una habilidad rara para hacer amigas a tus ex, en el tiempo que te conozco, ya te he visto con varias novias que después son tus amigas. Con Helmut nos reimos y comentamos, <em>Gabriel y sus mujeres</em>, No exageres Simón, no todas fueron novias o parejas, algunas no fueron ex, quizás yo fui el ex de ellas, con otras no alcancé a traspasar ciertas fronteras emocionales, así que tampoco yo me puedo considerar un ex de ellas. Pero una que otra, fue efectivamente una ex, al menos yo me considero un ex de ellas. Aunque dicho así pareciera que fueran muchas, cuando una mano basta y sobra para contar cuantas fueron.</p>
<p align="justify">Quizás busco una extraña manera de ser amigos, dado que no tengo muchos. Pienso que después de haber tenido algún vínculo emocional, si puedes lograr amistad después de eso, ésta es más profunda y hay mucho más aprecio, aunque no dure mucho tiempo.  Además, me es mucho más fácil decir <em>existió algo entre nosotros </em>que decir <em>existe algo entre nosotros</em>.</p>
<p align="justify">Extrañas maneras de relacionarte Gabriel, quizás por eso vives de esta forma. Entiendo Simón, por mi edad y manera de vivir pareciera otra cosa, pero más bien es un artificio, nada es concreto, permanente o “real”, a fin de cuentas nos inventamos ilusiones, quizás la gracia de esto es mantenerlas en el tiempo o tener la habilidad de cambiarlas permanente. Ya lo sé Gabriel, me di cuenta de eso al conocerte más allá de tus barreras y distancias. Por eso mismo, me cuesta entenderte a veces, no sé cómo puedes vivir de esa manera, todo en ti como que durara muy poco, siempre tiene fecha de término, un ciclo de vida, y efímero en tu existencia.</p>
<p align="justify">Simón, a fin de cuentas, te acostumbras a todo, aunque yo no veo nada terrible en mi vida, no sé si vivo como una opción o más bien es el resultado de lo que hago día a día. También lo puedo tomar, como mi particular y errónea manera de  interpretar el desapego tomado del budismo tibetano. Pero Simón, qué es permanente en nuestras vidas, para qué nos contamos tanta historias de los “para siempre”, Simón reconozco que también caigo en esos cuentos, pero ya me conoces, me recupero rápido y me levanto a seguir explorando en la vida, tú sabes que no es un problema de que rehúya a los compromisos o insensibilidad emocional, más bien me preparo siempre a que todo se va de una u otra forma. Como ves Simón tengo bien articulada mi historia, la vida siempre continúa, aunque no te niego que a veces me gusta esto de ser un ex, un ex novio, un expatriado, un extranjero, un extraño, un extravagante, un excedido, un excomulgado y todos los ex que me identifican.</p>
<p><em>* Publicada en mi primer blog</em></p>
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