Rediseñando mi identidad digital
Publicado por Claudio. Tiempo promedio de lectura: about 2 minutes.
Desde que hace casi dos décadas que me introdujo a la red un antiguo amigo y mentor, he ido siguiendo todas las transformaciones y tendencias que brotan, se consolidan o desaparecen. No puedo negar que muchas de ellas me han cambiado la manera de ver el mundo y también mi manera de ser.
La Web 2.0 me sorprendió con bastante tiempo libre y con una crisis de identidad, tempranamente comencé a experimentar en los primeros administradores de contenido, en las cuales he pasado por muchos períodos, algunos exitosos y otros menos, pero en todos he visto como la identidad y relaciones se han visto modificadas por lo que hago o dejo de hacer en la red, algo muy común que no sólo afecta a las personas más conectadas sino que es un fenómeno que se ha ido masificando paulatinamente.
La obsesión por las audiencia
Uno de mis períodos más adictivos ocurrió antes de la masificación de Facebook, cuando comencé a consolidar una capacidad para producir audiencias, la cual ya había probado a través de la invención de un personaje a un amigo con una identidad ambigua. A través de experimentos sociales y literarios fue desarrollando una audiencia inesperada y muy activa, mi alter ego se posicionó de mi identidad reemplazando la timidez en extroversión, la seriedad en frivolidad y intelectualidad en superficialidad. Facebook consolido el personaje y mis experimentos sociales e inexpertas experiencias literarias fueron relegando a las demás identidades.
Las identidades múltiples
No tengo la creencia y un compromiso por mantener una identidad, en estos tiempos efímeros y de hiperconsumo, nuestros quince minutos de fama se acortan ostensiblemente, pero también existe la apertura para tenerlos en múltiples dominios cada cierto tiempo. En relación a lo anterior, he tenido que ir dejando segmentos de relaciones que me exigían jugar un personaje específico y un performance ocasional, que no necesariamente era algo permanente en mi vida y experiencia, pero también otras relaciones me dejaron al confundir las distintas identidades y no poder tolerar mis identidades múltiples y no siempre consistentes.
El imperio del prototipo
Como escribía hace un tiempo, estamos en una sociedad beta, donde experimentamos con prototipos que no sabemos si resultaran o a donde nos llevaran, ya no funcionan los planes rígidos y este nuevo experimento de identidad lo emprendo como todos los anteriores, con toda mi pasión y energías para explorar que puede resultar, tampoco tengo ya la pasión por generar una audiencia creciente y mucho menos busco un segmento específico de conversaciones, tengo total apertura a ensayar y ver que puede florecer desde aquí.
México, mayo de 2011





Hola Claudio,
¿Cómo estás? espero que bien. Respecto a lo que comentas de no tener un compromiso por la identidad dados los tiempos efímeros y de hiperconsumo, no es precisamente un must desarrollar una fuerte identidad para la permanencia sólida y no de simple supervivencia en el tiempo? Recuerdo claramente el ejemplo de la pérdida de posicionamiento de los cigarros Winston (cuando la publicidad de cigarros estaba permitida) frente a Marlboro por que mientras éste último se concentró en un objetivo “los hombres” con su “marlboro country” Winston cambió de slogan al menos 5 veces en 10 años. Por otro lado me gustaría que hablaras de lo que los futurologos ya plantean como la web 3.0.
Hola, creo que el tema de la identidad lo estoy asumiendo más bien como un tema de hacer-historia, eso me libera de la identidad fija e inmutable, cosa que por fortuna nunca he tenido, pero también de la identidad posmoderna sin historia y de hiperflexibilidad, cosa que en muchas ocasiones he caído.
De los temas que planteas espero hacerlo en el futuro.
Gracias por conversar.